Un vehículo es una compra grande que requiere planificación y hacer este gasto totalmente en efectivo puede significar tener que esperar más tiempo para poder costearlo o posiblemente quedarte sin ni uno. Financiar el vehículo puede ser una buena opción para contrarrestar estos efectos de pagar en efectivo, ya que: 1. Ahorras solo el inicial y así compras más rápido, 2. Mejoras pronto tu calidad de vida, y 3. Es una excelente oportunidad para enriquecer tu historial crediticio. Adicionalmente, el financiamiento contribuye con tu planificación mensual (y anual), ya que los pagos estarían programados para la vida del préstamo y podrías organizarte para hacer abonos al capital, y así reducir el tiempo del préstamo o la cuota mensual. Por ejemplo, puedes pagar en 3 años un préstamo que hayas tomado con un plazo de 5 años haciendo abonos al capital. Una tercera opción puede ser una mezcla entre el financiamiento y el efectivo. Puedes realizar un abono mayor al requerido para el inicial (usualmente un 10%), y lograr así que el financiamiento sea menor, y por ende la cuota impacte menos en tu presupuesto mensual. Ojo, toma en cuenta que necesitas un seguro, mantenimientos, y educación vial.